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El Día del Servidor Público constituye una fecha de reconocimiento institucional a las personas que, en el ejercicio de la función pública, prestan servicios al Estado y a la Nación, contribuyendo al funcionamiento de la administración pública, la prestación de servicios esenciales y la garantía de los derechos fundamentales de la ciudadanía. Esta conmemoración pone en valor la vocación de servicio, la responsabilidad y el compromiso ético que deben caracterizar a todo servidor público.
Desde el punto de vista constitucional, la Constitución Política del Perú, en sus artículos 39 y 40, establece que los funcionarios y servidores públicos están al servicio de la Nación y no de intereses particulares. Asimismo, señala que el ejercicio de la función pública debe regirse por los principios de legalidad, eficiencia, probidad, transparencia y responsabilidad, los cuales orientan la actuación de la administración pública en todos sus niveles de gobierno.
En el ámbito normativo, la Ley N.° 30057 – Ley del Servicio Civil, regula el régimen jurídico aplicable a los servidores públicos, estableciendo sus derechos, deberes, responsabilidades y el sistema de gestión del desempeño. Esta ley tiene como finalidad profesionalizar el servicio civil, garantizar la meritocracia, fortalecer la capacidad del Estado y asegurar una gestión pública orientada a resultados y al interés general.
De igual manera, la Ley N.° 27815 – Ley del Código de Ética de la Función Pública, constituye un pilar fundamental del régimen jurídico del servidor público, al establecer principios y valores como la integridad, la neutralidad, la justicia, la transparencia, la responsabilidad y la lealtad al Estado. Esta norma busca prevenir actos de corrupción y promover una conducta ética que fortalezca la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas.
Adicionalmente, el marco legal peruano contempla sistemas de control y fiscalización, como los regulados por la Contraloría General de la República y las normas sobre responsabilidad administrativa, civil y penal de los servidores públicos, con el objetivo de asegurar el correcto uso de los recursos públicos y la rendición de cuentas ante la sociedad.
Desde una perspectiva jurídica y democrática, el servidor público cumple un rol esencial en la materialización de las políticas públicas, el acceso a los servicios del Estado y la protección de los derechos fundamentales. Su actuación diligente y ética contribuye directamente al fortalecimiento del Estado de Derecho, la gobernabilidad democrática y el bienestar ciudadano.
En conclusión, el 29 de mayo reafirma que la función pública es una responsabilidad de interés público, y que la vocación de servicio, la ética y el compromiso de los servidores públicos son elementos indispensables para la construcción de un Estado eficiente, transparente y al servicio de la ciudadanía.
