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El Día de las Lenguas Originarias del Perú tiene como finalidad reconocer, valorar y promover la diversidad lingüística del país, entendida como un elemento esencial de la identidad cultural, la memoria histórica y la cohesión social de la Nación. Esta fecha reafirma el compromiso del Estado peruano con la protección de las lenguas indígenas u originarias, las cuales constituyen un patrimonio cultural inmaterial de incalculable valor.
Desde el marco constitucional, la Constitución Política del Perú, en su artículo 2, inciso 19, reconoce el derecho fundamental de toda persona a su identidad étnica y cultural, así como al uso de su propia lengua. Asimismo, el artículo 48 establece que las lenguas originarias son oficiales en las zonas donde predominan, garantizando su uso en los ámbitos administrativo, educativo y social, y reconociendo la pluralidad lingüística como un pilar del Estado.
En el ámbito legal, la Ley N.° 29735 – Ley de las Lenguas Originarias, constituye el principal instrumento normativo para la protección, preservación, uso, desarrollo y difusión de las lenguas indígenas. Esta ley obliga al Estado a adoptar medidas concretas para evitar su desaparición, promover su transmisión intergeneracional y garantizar el acceso de los pueblos indígenas a los servicios públicos en su lengua materna, en condiciones de igualdad y dignidad.
De igual manera, las normas y políticas del Ministerio de Cultura establecen mecanismos de registro, investigación y revitalización de las lenguas originarias, mientras que el Ministerio de Educación, a través de la educación intercultural bilingüe, garantiza que niñas, niños y adolescentes de pueblos originarios reciban una educación pertinente a su contexto cultural y lingüístico, fortaleciendo su identidad y su desarrollo integral.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la protección de las lenguas originarias contribuye a la inclusión social, la reducción de brechas de desigualdad y el reconocimiento efectivo de los pueblos indígenas como sujetos de derechos. Asimismo, promueve el respeto mutuo, el diálogo intercultural y la convivencia democrática en una sociedad diversa.
En conclusión, el 27 de mayo reafirma que proteger y valorar las lenguas originarias del Perú es una obligación del Estado y un compromiso de la sociedad, ya que su preservación fortalece la identidad cultural, promueve la inclusión social y garantiza el respeto a la diversidad lingüística como base de una nación plural y democrática.
